Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña,
que su sueño era una casita
pequeña como para ella,
que tuviera en su frente un jardín,
un jardín con madreselvas.
El gigante de ojos azules
amaba a esa mujer pequeña,
que muy pronto ya se ha cansado
de tan desmesurada empresa,
que no terminaba en jardines,
jardines con madreselvas.
Adiós ojos azules, dijo,
y con gracia muy voltereta
del brazo de un enano rico
entró en la casita pequeña,
que en el frente tenía un jardín
un jardín con madreselvas.
El gigante comprende ahora
que amores de tanta grandeza
no caben ni siquiera muertos
en esas casas de muñecas
que en el frente tienen jardines,
jardines con madreselvas.
La siguiente letra de canción de El gigante de Juan Carlos Baglietto es una transcripción de la canción original realizada por colaboradores/usuarios de Coveralia.
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