Aunque su voz ya no es tan clara y cristalina como la de antaño, sigue conservando toda su magia y ángel. Y ese nuevo matiz, medio áspero y un tanto desgarrado, le han dado una madurez que, donde antes te envolvía y levitaba, ahora te alcanza de lleno en el corazón por la vía directa, antes con intuición de bagaje vivido que con alardes de esplendorosa grandeza. La misma estrella, pero venida al mundo de los mortales. Esto es, más cercana.
Con un tono más cercano al R&B del “My Love Is Your Love” (1998) que al pop de “Whitney” (1987) – escúchese “Call You Tonight” –, pero sin llegar a la calidad de los álbumes mencionados, el disco, a medio camino entre la mejor Whitney clásica (su “I Didn't Know My Own Strength” es lo mejor del álbum) y la Whitney moderna que no quiere desentonar (“Like I Never Left”), resulta un tanto irregular, con un par de temas espectaculares (“I Look To You”), otros más que buenos (su versión del clásico “A Song For You”), algún que otro camino muy interesante abierto (“Nothin' But Love”),
varios que no desentonan (“Million Dollar Bill”) y unos cuantos mediocres (su “Worth It” o “For The Lovers”), que no convierten a “I Look To You” en lo mejor de su carrera, pero se mantiene igual de digno que todos los trabajos anteriores, que ya es mucho decir en los tiempos que corren. | Enviado por Rabiosactualida  | 22:15 | 21-09-2009 |
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