Tendría que haber nacido en Jacksonville y llamarse Ryan, o en Gainesville y llamarse Tom, pero nació en Madrid y se llama Enrique. Tendría que estar recorriendo la ruta 66, o actuando cada noche en un bar y en un Estado diferente, pero de momento se conforma haciendo lo mismo por la Nacional VI y pateándose hasta el último rincón de la Península. Quique González publica su quinto álbum -segundo en su sello Varsovia Records- y vuelve a sus raíces más rockeras con "La Noche Americana". Guitarras eléctricas y olor a bares de carretera y veladas de boxeo sustituyen a las acústicas y la armónica de "Kamikazes Enamorados", el olor a mar de "Salitre 48", o el aire de decadencia cosmopolita de "Personal" y "Pájaros Mojados". Y con todo esto y más, Quique González vuelve a conseguir un disco sobresaliente.
En "La Noche Americana" dos caras bien diferenciadas. Por un lado la que ocupa la mayor parte del álbum, la más dura y guitarrera, con miradas a su primer álbum y algunos de sus mejores momentos rockeros, como pueden ser "Hotel Los Angeles", "73", el primer single "Vidas Cruzadas" o "Alhajita". Y por otro lado se encuentran los temas lentos, donde el aura de tristeza se espesa consiguiendo erizar el vello más de una vez. Y sino, escúchese con atención esos dos trozos de corazón roto que son "Hotel Solitarios" o "Días Que Se Escapan", piezas realmente emocionantes, o ese pequeño retazo country "Nunca Escaparán", que no admite más calificativos que el de genial. Y como culminación de "La Noche Americana", esa crítica mordaz con ritmo trepidante a la mediocridad del mundo que nos rodea que es "Justin Y Britney". Además, para completar "La Noche Americana", la edición limitada recoge un CD extra con cinco temas interpretados en directo durante sus dos giras anteriores. Versiones totalmente diferentes a las editadas además de la delicatessen "Discos De Antes", un fetiche de muchos de los seguidores de Quique González.
Es realmente esperanzador ver y escuchar al que es sin duda uno de los artistas con más talento de nuestro país. Pasito a pasito demuestra que hay mucha vida detrás de las multinacionales, y con sus extensas giras y su buen hacer, tanto en sus conciertos como en sus discos, está consiguiendo lo que muchos quieren pero nunca alcanzan: vivir de la música con la honestidad y las buenas canciones por delante. | Enviado por dorjecito  | 13:02 | 31-03-2005 |
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