Cuando Ajinoam Nini, alias Noa, visitó España a mediados de los noventa quedó prendada de él. En principio, una chica judía nacida israelí, de orígenes yemenitas y educada en Norteamérica, poco tenía que ver con nuestro país. Y es tal vez de esa lejanía de pareceres y culturas por las que una mujer tan tolerante y abierta a nuevos y diferentes sentimientos como lo parece ser Noa, puede ser el motivo por el que conectó con todas las variables y variantes que esta tierra le ofrece y reporta. Como agradecimiento a esa “pasión secreta”, con la que ella se refiere al sentimiento, nació esta recopilación dedicada en exclusiva por y para su público español. “Ojalá dure nuestro amor muchos años más”, dice. La selección, explica ella y su marido Gil Dor, co-autor y productor de las canciones, intenta sacar los temas más aclamados por su público extraídos de sus discos internacionales (“Noa”, 1994; “Calling”, 1996; “Blue Touches Blue”, 2000; “Now”, 2000). Así, el álbum bebe de las características de sus anteriores discos, como su interesante afán por cantarle al amor tolerante, a la paz en el mundo, a la esperanza por un mundo mejor mediante la conexión humana o al ser humano, en general, y a sus emociones, en particular, como eje central de su música sin pretender ni buscar dogmatismos de ningún tipo. Siempre desde la humilde posición de una chica que quiere saber y no entiende muchas cosas que le rodean. La temática espiritual e intimista, reflejada en las composiciones poco sobrecargadas y en su bellísima voz cristalina a punto de quebrarse, hacen el resto. Los temas, a destacar “Wildflower”, “Now Forget”, “Child Of Man”, “I Don't Know” o “We”, son un buen ejemplo de todo ello. Por otra parte, su personal revisión de las joyas musicales “Eye In The Sky” de Alan Parsons Proyect o del “Ave Maria” de Shubert; así como las colaboraciones sencillas y magistrales, directas al corazón con Joan Manuel Serrat (“Es Caprichoso El Azar”) o Carlos Núñez (“A Lavandeira Da Noite”), convierten a “Gold” en una delicia para los oídos y un regalo para el alma. Y sin dejar de lado su fluida capacidad para cantar en inglés (“If I Give You Everything”), francés (“Babel”), hebreo (“Mishaela”), castellano (“Uno Queriendo Ser Dos” u “Otra Vez”) y gallego, será siempre aquella voz que puso en pie al corazón de medio mundo al interpretar el cantable de la película “La Vida Es Bella” (Roberto Benigni, 1998). Magia espiritual que levita. Dulzura ingenuidad que abandera esperanza. Sensible sentimiento a flor de piel.