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En 1992, casi 20 años después de la grabación del mítico Tubular Bells, el compositor británico Mike Oldfield vuelve a encontrar la inspiración suficiente para grabar una segunda parte del disco. Un proyecto arriesgado tras el éxito de la primera, que le reportó fama internacional, pero del que salió airoso. Para algunos, entre los que me incluyo, este trabajo es aún mejor que el primero. "Sentinel", "The Bell", "Tatoo", "Moonshine"... son temas que no dejan indiferente a nadie. Oldfield muestra una vez más su talento en un trabajo histórico que no debe faltar en ninguna colección musical que se precie. Imprescindible. | Enviado por anthernandez  | 02:35 | 01-06-2005 |
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