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Biografía de Leusemia

Biografía de Leusemia

Cuando se quiere hacer la historia de un grupo que ha significado tanto para dos (y hasta tres) generaciones y para tanta gente en las dos últimas décadas (80’s y 90’s), lo primero en que se piensa es en desentrañar el origen de todo. El cómo se inició el asunto. Y para encontrarle el hilo y una lógica al nacimiento, desarrollo y posterior encumbramiento de una banda como Leusemia, habría que remitirnos, simplemente, a los primeros años de la década del 70, y junto con ello, escudriñar en la vida de los dos hermanos que han sido la única e invariable base del conjunto: Kimba Vilis y Daniel F.


Pues bien. Ambos nacieron y se criaron en Lima. Sus vidas transcurrieron entre los balcones y edificios de la Unidad Vecinal # 3, ubicada en el Cercado de Lima, muy cerca a otras Unidades Vecinales, como la de Mirones o las del Callao. Allí engullían todos los discos que pasaron por su casa: Hollies, Beatles, Stones, luego Woodstock, Zeppelin, Deep Purpel, Uriah Heep, Black Sabbath, Slade, Alice Cooper, pero sobre todo Pink Floyd , Emerson - Lake & Palmer, Roxy Music, T.Rex... para luego zambullirse en Sham 69, Sex Pistols y Elvis Costelo. Lo asimilaban todo. Desde Gary Glitter hasta la misa en Si Menor de Bach . Clasemedieros y no muy aptos para las tareas del colegio, los hermanos resuelven hacer lo que más les gusta: rock’n roll. Sin ninguna preparación ni ayuda, los hermanitos comienzan a componer sus primeras canciones a mediados de la década del 70. Rock pesado, blues o emular el rock’n roll a como lo hacían sus maestros: los frenéticos Status Quo. Sin mucho de donde escoger, la

vida les transcurrirá como un interminable ir y venir de ensayos y “ huevéos”. Pero las canciones ya estaban amontonándose. Tenían que ser tocadas en vivo y demostrarse así mismos que estaban en el camino correcto. Para finales de los 70’s, Daniel F se perderá en esas ruidosas sesiones de rock en vivo que había en locales como el Cecil Club o en el Tommy Club Bar. Esto despertará en el F la firme decisión de hacer cuanto antes una banda de rock’n roll. “No será esto un Mont Marsan No será un CBGB Bar / No será un Piano-Bar Solo sé que es un buen lugar No seremos de un gran lugar No seremos Sinatra o Clash Somos algo pa’l colesterol..” (Un Lugar) En 1980 y 1981, el rock volverá a ser tomado por gente que realmente ama la música. Es así como aparecen Kotosh, Abiosis, Soljani, Madrigal, Temporal, Del Pueblo, etc., etc. Para 1983 Leusemia se volverá toda una realidad cuando aparece Leo Escoria (Leopoldo LaRosa, hijo de un conocido director de la Orquesta Sinfónica) quien termina juntándose con los desequilibrados hermanos. Leo, por su costumbre de llevar siempre los pelos parados, las chamarras con incrustaciones de metal, cadenas, etc., le terminó de dar esa imagen de punk al grupo, con la salvedad que Leusemia nunca fue una banda punk. Comienzan los ensayos, salen las canciones (todas de autoría propia) y se lanzan al ruedo. EL DEBUT En Agosto de 1983, Leusemia ( Daniel F en guitarra y voz, Leo Escoria en bajo y Kimba Vilis en batería) da su primera presentación en público en un local llamado La Caverna (como los Beatles, paradójico ¿no? ) ubicado en el Jirón Moquegua, centro de Lima, al costado del Tommy. Y el debut no pasó para nada desapercibido. Tiraron abajo el local. Nadie podía creerlo. Estaban cantando sus propias canciones y en castellano!!, algo que nadie hacía en esos locales. ¡Y lo peor es que GUSTABAN!!. En esos años todos venían a repetir solo “éxitos” (las diez primeras, los grandes clásicos del ayer, etc.) pero nadie se atrevía a cantar sus propios temas, menos aún si eran en castellano. Pero Leusemia lo hizo. Hizo lo que siempre ha hecho y lo que sigue haciendo hasta ahora: no dejarse llevar por el entorno de moda o hacer canciones para buscar la aprobación de la mayoría. “Yo estaba ya para irme del local, cuando de repente escucho la voz de un pata que está hablando por el micrófono. Y luego escuché algo que parecía un volcán, una explosión. Fui de nuevo a la pista y vi a toda la gente saltando y vacilándose como la puta madre. Vi el
escenario y allí estaba un flaco con cara pálida, cantando algo en castellano. El bajista solo se paseaba por el diapasón sin hallar nunca la nota correcta. Y el baterista trataba de reventar los platillos a como de lugar. Me pareció lo más bacán de la noche, y lo más bacán en mucho tiempo dentro de la escena rock de esa época. Luego supe que la banda se llamaba Leusemia, y que estaban mucho más locos de lo que uno hubiera imaginado.”
De allí para adelante la historia de Leusemia se transformará en la de aquellos pocos nombres que han logrado traspasar las barreras de lo anecdótico, de aquellos pocos nombres en la historia de la música que han logrado generar movimientos y engendrado y descubierto nuevos caminos y nuevas maneras de ver el fenómeno musical . EL BOOM Leuzemia Durante todo 1984 Leuzemia se encargará de triturar todos los oídos y todas las mentes estancadas que aún mantenía el rock de ese tiempo. Dieron tocadas memorables en sitios como el Agustino, Comas, Rimac, etc., hasta llegar al corazón mismo del distrito de Miraflores: la Concha Acústica del Parque Salazar. Allí dieron una de las presentaciones que más recuerdan todos aquellos que luego formarían bandas subterráneas. Gente de Narcosis, Conflicto Social, Eructo Maldonado, Flema, SdeM, Excomulgados, Eutanasia, Radicales, QEPD Carreño, Pánico y varios más, dijeron que ver allí a Leusemia les dio más fuerza en su decisión de hacer una banda de rock . En aquella ocasión a los Leusemia les tocó la ingrata sorpresa de ver en los equipos de sonido a Pico Ego Aguirre, un ex rockero de los 60’s quien había declarado la guerra a los Leusemia, por ser solo unos “aprendices” que solo quieren “joder”. A pesar del boicot (otro más) el grupo levanta más gente de lo esperado y hace que aquel concierto (ante más de 3000 personas) valga la pena y quede inscrito en la historia. SE ACERCAN LOS LOBOS Para 1984 el panorama musical limeño ya se a transformado en un verdadero hervidero de nuevas bandas: Silex, Fuga, Feiser, Climax.... Leusemia, mientras tanto, sigue aferrado al ideal de echar abajo el sistema anterior y su política de atacar verbalmente a los grupos comerciales los convierte en proscritos de la escena local. Solo unos pocos acogen a Leusemia y a sus tácticas tan poco ortodoxas. Solo los primeros grupos que tenían por política “cantar en castellano” (Abiosis, Soljani, Cimiento, Kotosh, Análisis, Arteria y otros) están con Leuzemia y los invitan a sus conciertos. Leuzemia, empero, comienza a tener los adeptos de línea más dura (punkrockers, hardcores, subtes radicales) y sus conciertos se convierten en verdaderas batallas campales, no solo por la rudeza del público, sino por el pogo, un baile que recién sacaría carta de adopción a principio de 1985, durante el “Festival Rock en Rio... Rimac” . Ante tanto barullo, la prensa, los productores y los más conocedores del fenómeno (desde el punto de vista comercial) comienzan a acercarse al grupo. El diario el Comercio hará un alto a sus notas cojudas y le dedicará un buen pedazo de página a Leusemia con el título de “Un Fenómeno llamado Leuzemia”. Una aparición por demás sorprendente, si se tiene en cuenta que los que siempre ganaban las páginas en el más leído diario del país, eran por lo general los artistas complacientes. La nota dejó en claro que Leusemia no era una banda más, y que tenían la personalidad suficiente como para hacerle frente a todo lo adverso que haya en el ambiente rock . “Hedores que emanan dentro de la piel en un finito vaivén El cielo que se abre escupiéndote / sobre tu terraplén Poetas sub-urbanos, folklor emanado en callejuelas sucias te veré Guitarras callejeras, eternas melopeas colgando de un muro te veré...” (Oirán tu Voz, Oirán nuestra Voz) Pero no todo quedaría en pequeñas notas y menciones en los diarios. La revista Ave Rok, en las personas de Alfredo Rossel y Franklin Jauregui hicieron contacto con Leuzemia, una unión que, si bien no puede ser bien vista, terminó beneficiando a toda la naciente escena underground limeña, elevándola hacia cumbres jamás pensadas. La Industria puede destruir un ideal, pero también puede ser capaz de diseminarlo por todos lados y que el mensaje deje de ser oído por tan solo unos cuantos privilegiados. La prueba es que una revista tan mercantilista como Ave Rok terminó siendo -como dijo el mismísimo Daniel F- algo fundamental para que en 1985 la movida subterránea haga explosión y de una manera inédita en el país. A mediados de ese 84, hace su ingreso al grupo Raúl Montañez, viejo guitarrero que, si bien le imprimió un poco más de fuerza al grupo, lo limitó -tremendamente- en lo que se refiere a repertorio. Hasta esos días, la gracia de Leuzemia estaba en el hecho de tocar muchas canciones y de muy diversos cortes por cada concierto. Pero cuando entra Raúl, el grupo tiene que frenarse y dejar de producir tanto. Es así cómo el repertorio leusémico queda restringido a tan solo unas cuantas canciones, que las repetían y las repetían en todos los conciertos. Esta fue una de las causas para que se de una seria crisis que terminarían separando al grupo año y medio después. EL ROCK SUBTERRANEO EN LIMA Pero todavía quedaba el año 1985. Y 1985 fue el año de Leuzemia, fue el año del rock local y fue el año de la consolidación de un movimiento de jóvenes que recibió el patronímico de Rock Subterráneo. Y dentro de es
ta movida (¿o podemos decir ‘al frente’ ?) estaba Leusemia, quienes eran sindicados como los padres de todo aquello, como el innegable estandarte de un movimiento que ya no deseaba que el rock fuera solamente un divertimento al servicio de los estatutos convencionales de la música. Para 1985 ya estaban en escena Zcuela Crrada, Narcosis (quien apareció en 1984), Autopsia, Flema, Pánico, Valium, Guerrilla Urbana, Sarita Colonia y los Desgraciados, S de M, Excomulgados y muchos más, que reinvidincaban no solo al rock, sino también a: la vida. El rock subterráneo se encargó de poner en duda todos aquellos preceptos que nos querían hacer creer los menes de la Industria. Demostró que no se necesitaba ser un gran instrumentista para tocar una guitarra, un bajo o lo que sea. Demostró que no había que pasar, necesariamente, por una academia de música para lograr hacer música. Demostró que cualquiera puede cantar, pintar, hacer poesía, serigrafía, dedicarse a las fotos, hacer escenografía.... en fin. El “hazlo tu mismo” era toda una realidad en 1985. Las producciones musicales subtes ya comenzaban a ser una realidad. El grupo Narcosis sería el primero en sacar un demo al cual titularon “Primera Dosis”. Luego Leuzemia, junto a las bandas Guerrilla Urbana, Autopsia y Zcuela Crrada , lograron hacer un copilado bajo el título de “Vol. 1”. Luego seguirían las de Autopsia, Flema y otras más. EL DISCO Y LA RUPTURA Toda la tolvanera desatada en torno a Leuzemia y en torno al Rock Subte, hizo que más de una empresa comience a echarle el ojo al grupo. Pero fue la casa de discos El Virrey, en la segunda mitad del 85, la que logró hacer un contacto mucho más certero. Fue la única que logró aceptar las condiciones del grupo: instrumentos para la grabación (pues ellos no tenían), tiempo suficiente y sin presiones para hacer el disco, almuerzos pagados por la compañía, seguro medico... en fin, cosas que a ningún grupo desconocido le aceptarían . “Sabes de que hablo / está cerca el fin es nuestro destino que hicieron los políticos No es necesario un ni estar al margen Ni un ídolo ni ejemplo, todo está en tí” (Astalculo) El único que no estuvo de acuerdo con hacer el disco fue Daniel F, aduciendo razones técnicas, lo cual era cierto, pues en el país aún no estaban dadas las condiciones necesarias como para lograr capturar ese sonido que el grupo deseaba para un disco. Aún así, Daniel tuvo que aceptar la decisión de la mayoría y terminaron haciendo un disco cuyo valor más preciado es el de, simplemente, ser un documento histórico, pues musicalmente no era para nada el reflejo de lo que hasta esos días mostraban en un escenario y de lo que los hermanos Valdivia hacían en materia de música. “Yo sabía que el disco no iba a salir bien. Y para colmo el repertorio que se escogió no fue el más representativo de la banda, pues se incluyeron canciones que nunca habíamos tocado. Es más: habían canciones que ni existían antes de entrar al estudio. De pronto todos (Raúl, Leo, Kimba) tenían canciones ‘escondidas’, y todos querían un pedazo del vinilo para ellos. Fue lo más tonto en materia de producción. Lo poco bueno que tuvo aquella aventura discográfica, fue que le demostramos a muchas bandas cojudas (los copiadores, los comerciales, etc.) que no tuvimos que hacer ningún tipo de concesión a nivel empresarial para lograr que nos editen un disco. Fue nuestra pequeña gran venganza” (Daniel F) Aún con todo, aquel disco, sin difusión ni propaganda alguna, se convirtió en uno de los más vendidos de aquel año. Pero ya todo estaba dicho: Daniel abandona Leusemia entre Diciembre del 85 y Enero del 86, justo en los momentos en que el disco es uno de los más pedidos y se esperaba cualquier cosa del grupo, menos la separación. Kimba Vilis propone continuar con el nombre y con la banda, pero es imposible. Jamás el grupo hubiera sobrevivido sin su fundador. En el verano del 86 Leuzemia se separa definitivamente. CARRERAS EN SOLITARIO Si bien nadie hizo de la música “una carrera” (aunque muy fácil lo hubieran hecho), los destinos de los ex-Leusemia por separado fueron disimiles y bastante inconexos. Unos se mantienen a las justas por pura suerte (caso Montañez) y otros por méritos propios (caso F y Kimba Vilis). Pero aquí está un tanto someramente lo que hicieron y qué fue de cada uno de ellos luego de la primera separación de Leusemia. LEO ESCORIA Después de Leusemia, Escoria se dio un viaje a Europa, a la Gran Bretaña, persiguiendo a una chica (aahh .... el corazón ..) la cual, al no darle bola, no tuvo otra que irse a Italia, donde se estableció y comenzó a trabajar en el rubro de la escenografía. En cuanto a lo musical nunca hizo mucho. Hizo algunos amagos con una banda en onda dark, para luego nada. Nunca pudo repetir, ni tan siquiera por asomo, alguno de los logros que llegó a dar en Lima. Solo nos queda el recuerdo de ser el autor de dos canciones memorables con Leusemia: “Rata Sucia” y “Decapitados”, ambos de 1984. RAUL MONTAñEZ Vivió mucho tiempo en el Rimac. Estuvo haciendo covers de todo tipo, hasta que le dieron una oportunidad en Leusemia. Pero estando en el grupo nunca pudo demostrar sus habilidades. Raúl nunca ha sido de esos que se atrevan a hacer bandas. Siempre estuvo esperando que alguien haga algo para luego plegarse. Su único intento de un grupo propio fue después de su paso por Leusemia, y fue con un combo al que le puso La Resistencia, de nula repercusión. Fuera de eso nunca hizo algo realmente propio, teniendo que amoldarse y plegarse a bandas ya armadas como Zcuela Crrada, Vox Propia o Atake Frontal, donde se limitó a tocar la guitarra o el bajo. KIMBA VILIS Su verdadero nombre es Gustavo Guillermo. Toca la batería porque nunca lo dejaron tocar la guitarra. Canta y compone su propio material desde los 14 años. Sus primeras influencias fueron el rock norteamericano, el pop inglés y su hermano Daniel, de quien aprendió el arte de ‘hacer canciones’. De los 4 Leusemias fue el primero en usar el nombre de Leusemia para alguna actividad; fue el primero en actuar en público, estando aún en el colegio, cantando una canción de su hermano Daniel llamada “Los eventuales” y siempre fue el primero en hacer líos. Su grupo favorito es Roxy Music. Luego de Leusemia hizo todo tipo de agrupaciones (Vilis & Los Yndeseables, La Banda de Kadalzo, entre otras) y continuó en la colaboración para con otras bandas (ya había colaborado con Zcuela Crrada, Guerrilla Urbana, Flema, Eutanasia, Empujón Brutal, Delirios Kronikos y un sin fin más). Su placa más emblemática se titula “Degollando”, con La Banda de Kadalzo, editada en 1988, en donde toca la guitarra, el bajo, canta y es el autor de todo el material. Esta producción tiene la particularidad de incluir entre los músicos al tecladista Julio Romani quien, años después, se uniría a Leusemia. En estos últimos tiempos, a sido editado un material suyo bajo el nombre de “Kimba Vilis -Antología”, producido por GJ Records. DANIEL F Después de Leusemia, Daniel hizo una banda punk-metal llamada Frente Negro, junto al ex-Guerrilla Urbana don Pedro Cornejo Guinassi. Grabaron algunos temas para un copilatorio que apareció en 1986 bajo el nombre de “Vol. 2”, con 13 bandas (entre ellas: Radicales, Eructo Maldonado, Flema, Vilis y los Yndeseables, Eutanasia y otros). Luego, con una serie de canciones que ya venía haciendo desde 1984/85 hizo una maqueta bajo su nombre, que llevó el título de “Kúrsiles Romanzas”, cinta con temas de amor y desamor que dejó pasmados a todo el ambiente underground por su belleza y sensibilidad, pero sin perder la potencia de Leusemia. Luego ingresó a Kaos banda de hardcore punk que, a la entrada de Daniel, se volvió una agrupación de hardcore-metal. Con ellos hizo una maqueta y editó un CD. Paralelo a todo esto, Daniel prosiguió con sus cintas en solitario, llegando a sacar, hasta 1991, un total de once (11) producciones, a saber: “Kúrsiles Sobrantes”, “Patíbulo de Langostas o Las trompetas de la Demencia”, “Generatriz del Acero Pasional”, “Tanke Diatriba”, “El Método de la Anti-Crítica estructuralista dual contra los espejos de la Fundamentalidad Cuántika”, “Leusemia: los primeros 12 meses- Vol 1”, “Leusemia: los primeros 12 meses-Vol 2”, “Unidad Vecinal # 3-1981”, “Ecce Homo” y “Los Arrastrados”. No contento con este alud de producciones, el F decide darle una mano a su amigo Rafo Ráez (otro talento) y formar parte de su banda, con quienes estuvo más de dos años. Allí conocería a Lucho Sanguinetti, quien tocaría luego en Leusemia. Junto con todo esto, el F co-arma una banda de hardcore-metal llamada Dogma SS, con quienes graba algunos temas y dará furibundas presentaciones hasta 1995, año en que vuelve a tocar con Leusemia. Por otro lado, otra de las actividades del incansable F fue la edición de fanzines (que él llama ‘paskines’), sacando en 1986 “Bloke Subsicótiko”, y en los 90’s, el increíble zin llamado “Tarántula”. Y como si esto fuera poco, también editó un libro, titulado “Los Sumergidos Pasos del Amor - El Escenario de las Ocasiones Perdidas”, un informe super completo de todo lo acontecido con el movimiento subterráneo limeño y el entorno histórico en donde se gestó. LA ENFERMEDAD INCURABLE REGRESA Recién iniciado el año 1995, Kimba Vilis y Daniel F se encuentran en el “Mamani’s Pub”, chingana ubicada en el jirón Quilca, en el centro de Lima, en donde suelen dar presentaciones todos los involucrados en el circuito marginal. Ese día coinciden con que Raúl Montañez también se encuentra allí. Después de casi 10 años, Daniel F y Raúl entablan una larga charla. Yo fui testigo de todo aquello, y los comentarios de toda la gente reunida esa noche no apuntaban a otro punto: aquí le va a pasar algo. Esa noche no recuerdo quien tocó. Y tal vez casi nadie se acuerde. Pero de lo que si nos vamos a acordar todos es del momento en que vimos a los tres ex-leusémicos, juntos, en el espacio destinado a los grupos (pues no había ‘escenario’) y verlos como se colocaban tras sus respectivos instrumentos. La gente (pub super lleno) se volvió loca. De un derrepente Cesar N, quien estaba de “maestro de ceremonias” aquella inolvidable noche, fue el encargado de anunciar, a voz en cuello y a los gritos, la presentación de ¡¡¡Leusemia !!!! ....Nadie de nosotros podía creerlo. Estaban allí, estaban tocando, y estaban sonando como siempre han sonado: vitrólicos, sucios, increíblemente honestos. Todo se vino abajo. El pogo fue de antología. Aquella memorable noche tocaron sus clásicas (Un Lugar, Rata Sucia, Oirán tu Voz, etc) y lo hicieron por casi media hora. Fue suficiente. Más hubiera sido un asesinato masivo. Luego de aquello, los integrantes de la banda propusieron el rearme. Pero no para hacer revival, ni para complacer a los mitómanos. Mucho menos para “hacer dinero” a expensas de la fama lograda. Leusemia tenía que volver y ser de nuevo la banda que vive siempre en el riesgo, en la contingencia, en la eterna beligerancia contra los patrones formales de la música. Leusemia siempre ha sido un grupo que vive al borde (y a veces afuera) de los límites permitidos. Y volver a tocar ofrecía nuevos retos, nuevos riesgos y nuevos peligros. ¿Podrían sobrevivir a su mito? ¿Saldrían airosos a pesar de su propia leyenda? Ese era el riesgo: el perder toda esa aureola solo por querer seguir en la brega y el seguir rompiendo fronteras. LOS PRIMEROS CONCIERTOS... OTRA VEZ La reaparición oficial se da en la Carpa Teatro del Puente Santa Rosa ante casi mil personas. A pesar de lo precario de los equipos y la irregular organización del concierto, los Leusemia cumplen las expectativas de todos los que asistimos a aquella jornada histórica, para lo cual no hubo NI UN SOLO AVISO, ni un solo afiche en la calle donde se anuncie la vuelta de la banda más grande del rock subterráneo de los 80’s. Todo no fue más que un pasarse la voz. El recibimiento, la ovación de entrada y de salida, los bis de rigor... Todo esto hizo de aquella noche algo inolvidable. El regreso de los Leusemia trajo secuela, y muchas bandas que estuvieron desarmadas hasta esos días volvieron a la actividad. Mientras que otras, las menos conocidas, dieron nuevos ímpetus a su ataque sónico. En 1995 la presencia de Leusemia en la esfera under de Lima se materializa con la edición de “A la Mierda lo Demás Asesinando al Mito”, un CD de doble duración (más de 70 minutos) que mostraba el regreso de la banda. Al promediar el siguiente año, Raúl Montañez sale del grupo y entra Lucho Sanguinetti, joven pero veterano bajista del circuito subte limeño, quien tenía una agrupación llamada Sor Obscena y había tocado en bandas diversas como la de Rafo Ráez. El nuevo trío comienza a dar forma a un nuevo sonido que será la característica de Leusemia hasta el día de hoy: el sinfonismo garajero o “punk sinfónico” como lo llaman por ahí. Al tiempo se suma un tecladista: Julio Romaní, quien terminaría de imprimirle la tónica progre-punk al grupo. El resultado fue “Moxón”, CD doble (dos discos y más de 120 minutos de música y ruidos) que terminó por consolidar la propuesta sonora. PUROS CHOQUES Los puristas del punk rock ­que ya estaban escandalizados con las recientes fórmulas sonoras de la banda- terminaron por condenarlos, tras la salida al mercado de “Moxón”. Daniel F salía al paso diciendo con su típica sorna: “A todos esos cojudos que pretenden manejar la vida de las personas, pues me las paso por los huevos. Que sigan comiendo caca y que se jodan. Porque la banda va a continuar su camino. Leusemia no ha regresado para convertirse en un muestreo pétreo de canciones de tres tonos y nada más. No somos una banda revival que solo desea complacer a los puristas tocando únicamente ‘hits’ de épocas pasadas. Nosotros somos una banda de rock’n roll y, como tales, no nos interesan sus instituciones caducas, ni sus postulados castrantes, ni sus dogmas dictatoriales. Bastantes fascistas ya estamos aguantando diariamente (en el trabajo, el colegio, en los medios, en el gobierno) para tener que, también, estar aguantando a unos cuantos babosos neo-nazis que pretenden decirle a la gente lo que DEBE y lo que NO DEBE hacer, lo que DEBEN y lo que NO DEBEN oír, o cantar, o soñar.” Empero, la reacción de público y critica musical, fue más que positiva: el disco fue elegido por muchos como el CD del año, y como uno de los grandes logros y propuestas musicales de la década. El público de Leusemia creció en número y en espíritu. Por esos años (1998-99) un nuevo tipo de público estaba emergiendo. No era más el público sectario, el eminentemente subte o metalero. Era el X de la calle. Era cualquier persona que tenga oídos y sensibilidad suficiente como para saber apreciar lo que las nuevas (y antiguas) bandas estaban mostrando. Los puristas e intransigentes se horrorizaron ante este nuevo panorama y terminaron por recluirse en algún sub-sótano, de donde salen solo para rumiar ­de cuando en cuando- su frustración y su trastorno. Así es como Leusemia da inicio a su siguiente paso: “Yasijah”, una sinfonía punkeke que no hizo más que reafirmar su insistencia hacia un enunciado musical anti comercial y lleno de retos. “Yasijah es eso, justamente ­dice Daniel F- : una especie de reto, un desafío. Pero también es una jactancia. Un alarde de nuestra libertad para hacer cualquier tipo de trabajo sonoro. Una libertad que ­por ello- no nos priva de hacer cualquier combinación insana y supuestamente peligrosa para la normal consecución del grupo. Si dijeron que ‘Moxón’ era una locura, y que nos llevaría a asesinar definitivamente al ‘mito’, Yasijah es, entonces, el desquicio final. Por eso pusimos en los interiores del disco ‘si no te gustó Moxón, pues ni te acerques a Yasijah, pues te va a gustar menos y aburrir mucho más.... ¿Y saben una cosa? Me importa un pincho. Pues Leusemia jamás se ha guiado por lo que pida la gente. Eso se lo dejamos a los sub-dotados, que solo piensan en complacer a SU público”. De la simpleza y frescura del “A la Mierda lo Demás” a la complejidad, de “Moxón”, y de ahí a la magnificencia de “Yasijah”. Un crecimiento producto de un innegable talento, una progresión en el orden sonoro que no admite ninguna sombra de sospecha. Pocas bandas, pocos músicos de aquellas horas tempranas de la década de los 80’s, han llegado a los 90’s y al siglo XXI, con tan intacto potencial, con sus fuerzas e ímpetu casi incólumes, como si el tiempo no hubiera pasado para ellos.

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